Un comentario del libro de Ester


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El libro de Ester es uno de los dos libros en la Biblia llamados por nombre de una mujer. Aunque en este libro, jamás es mencionada la palabra "Dios", este es un libro sumamente cargado con verdades que ilustran maravillosamente el trato de Dios con su pueblo escogido, el cual es La Iglesia de Jesucristo. No sólo podemos ver su trato con sus escogidos sino que también diversas realidades espirituales las cuales en el nuevo testamento, los apóstoles traen a claridad de detalle. Dentro de sus relatos podemos apreciar las hermosas doctrinas que en el nuevo testamento los apóstoles nos explican con tanta lucidez. Aunque el misterio del evangelio estaba encubierto durante siglos hasta que viniera Jesús y sus apóstoles, ya los profetas del antiguo testamento habían dado testimonio de dicho misterio, el cual ahora ha sido manifestado a nosotros por medio del Señor Jesucristo y sus escogidos apóstoles. El libro de Ester no se queda atrás en contener el evangelio encubierto entre sus páginas. Las historias y relatos divinamente tipifican la obra redentora de Dios a través de Cristo Jesús y la obra santificadora del Espíritu a favor de Sus escogidos.

Como Cristo mismo dijo a sus apóstoles,

Lucas 24:44
"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos."

Habiendo leído a varios comentaristas, y no sintiéndome satisfecho por la falta de aplicación del evangelio de Cristo a esta porción de las escrituras, decidí escribir mi comentario del libro de Ester. El cual estaré presentando en pequeñas porciones a medida que el Señor me conceda el tiempo y más aun la sabiduría e iluminación. Aunque sé que para algunos mis comentarios quizás sean un poco exagerados, espero que a la vez para otros los mismos sean de gran beneficio. Quiero dejar claro que esto es solamente la opinión de un siervo inútil. Es mi más profundo y sincero deseo, que este comentario pueda ser de gran utilidad y bendición a sus lectores.

 El libro de Ester comienza con el relato del rey Asuero, el cual había reinado sobre 127 provincias después de la conquista de Babilonia por el imperio Medo-Persa. Este rey había decidido como nos dice en el versículo cuatro del primer capítulo, "demostrar las riquezas de la gloria de su reino el brillo y la magnificencia de su poder". El autor no vacila en mencionar quiénes eran aquellos a quien el rey quería demostrar su gloria. El versículo tres de dicho capítulo nos menciona a los príncipes cortesanos, a los gobernadores y a los más poderosos príncipes de las provincias de Persia y de Media. Podemos ver como el rey más poderoso de todo el mundo, teniendo el deseo de demostrar su sabiduría, su gloria y la magnificencia de su poder, reúne a todos sus gobernantes para hacerles a ellos conocer cuán sabio es en el gobierno de su imperio. Aunque son muchos los comentaristas que han optado por mencionar el orgullo y la altivez de este rey, es necesario la mención de su interés en demostrar su gloria para poder ser una tipificación de Dios, en su propósito de hacer conocer su gloria a los principados y potestades en los lugares celestiales por medio de la Iglesia. El apóstol Pablo nos dice en el libro de Efesios 3:8-11, que Dios lo había llamado para anunciar entre los gentiles el Evangelio de Jesucristo, aclarando a todos la dispensación del ministerio del Evangelio para qué "la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la Iglesia a los PRINCIPADOS Y POTESTADES en los lugares celestiales". El amado apóstol nos dice que el demostrar su multiforme sabiduría esto es conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús Nuestro Señor.  

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Efesios 3: 10-11 RV60
(10) para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, (11) conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,
Podemos ver la realidad de esto en el relato de el rey Asuero, queriendo demostrar su sabiduría y su gloria específicamente a los príncipes y gobernantes en su reino. Que Dios gobierne a través de sus principados y potestades no es nuevo en las escrituras. En 1 reyes 22, podemos apreciar la manera en que Dios gobierna los asuntos de la tierra, y como aún los espíritus malvados le sirven en el cumplimiento de sus soberanos propósitos.

1 Reyes 22:20-22 RV60
(20) Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. (21) Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? (22) El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así.
 No solamente aquí, pero también podemos ver en el libro de Daniel que Dios tiene asignado los gobernantes en los lugares celestiales para cada respectivo lugar en la tierra. Debemos siempre recordar que Dios es el del Rey de los reyes y el Señor de los señores, y son éstos tanto en los cielos como en la tierra y debajo de la tierra, algunos de los medios por el cual El ejerce su dominio.
 Daniel 10:12-13 RV60
(12) Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. (13) Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
 El comentarista Juan Gill dice con respecto a este príncipe del reino de Persia, "No el rey de Persia Ciro o su hijo Cambises, pues éstos no pudieran contra un ángel, sino un ángel del mal o Satanás mismo o algún príncipe bajo su mando empleado por él para hacer maldades en la corte de Persia en contra del pueblo de Dios, los judíos". Dios gobierna los asuntos de la tierra desde su trono en el cielo y como dice la escrituras, hasta "hace a los vientos sus mensajeros, Y a las flamas de fuego sus ministros". No nos debe sorprender cuando escuchamos al apóstol Pablo mencionar que el propósito de Dios en Cristo Jesús es el hacer conocer o manifestar su multiforme sabiduría a los principados y potestades en los lugares celestiales, de igual manera como este rey soberano, monarca del imperio reinante, también deseaba demostrar su sabiduría a sus propios príncipes y gobernantes. Siempre ha sido el propósito de Dios exaltar su gloria, demostrar su sabiduría, y dar a conocer su poder. En el libro de capituló nueve, el apóstol Pablo pregunta,
 Romanos 9:22-24 RV60
(22) ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, (23) y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, (24) a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?
 No son pocas las veces en que Dios en las escrituras, ha expresado Su intención en haber hecho "todas las cosas para sí mismo", aún como dicen las escrituras, "al impío para el día malo".
 En la primera parte de este comentario pudimos apreciar como Dios encubrió el propósito en Cristo Jesús de demostrar su multiforme sabiduría a las potestades y principados en los lugares celestiales, en el relato del rey Asuero y su intención de también demostrar su sabiduría y la gloria de su reino, a los príncipes y gobernantes de su imperio.  Ahora en esta parte estaremos viendo con más detalle la manera en que Dios determinó hacerlo. La Biblia muy claramente nos enseña que Dios se propuso primeramente hacerse manifiesto hasta cierto grado a la nación física de Israel. El pacto el cual Dios hizo con esta nación, fue un pacto de obediencia, un pacto de obras. Dios entregó por medio del profeta Moisés los términos del pacto en el monte Sinaí al pueblo de Israel. Este pacto se mantendría en pie con tal que el pueblo de Israel permaneciera en obediencia al mismo. Dios sería el Dios de Israel e Israel sería su pueblo si cumpliesen con todas las ordenanzas y estatutos que él les estaba dando como condiciones de pacto. El libro de Deuteronomio en el capítulo 28, podemos claramente ver que si el pueblo de Israel obedecía habría bendición pero si el pueblo de Israel desobedecía habría para ellos maldición. En el libro del profeta Jeremías podemos ver a Dios expresarse de Israel en relación a ese pacto, como un esposo hablando a su esposa,


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Vasti se niega a obedecer.

  • Jeremías 31:31-32

(31)  He aquí que vienen días,  dice Jehová,  en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
(32)  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto;  porque ellos invalidaron mi pacto,  aunque fui yo un marido para ellos,  dice Jehová.

Dios se había demostrado fiel al pacto sin embargo Israel fue infiel, no cumpliendo con su parte del pacto la cual consistía en la obediencia a los estatutos y ordenanzas estipuladas en el contrato. Dice Dios, “aunque fui yo un marido para ellos”.  Israel no obedeció. La infidelidad se pagaría con la anulación del pacto, un divorcio. Incontables son la cantidad de citas bíblicas que hablan de Israel como una mujer infiel. La única cláusula en favor de un divorcio en la escrituras, es la infidelidad. Y este pacto, este matrimonio también dependería de la fidelidad de los pactantes. Este primer pacto de obras en que Dios entró con la nación física de Israel, está maravillosamente tipificado en el matrimonio del rey Asuero con la reina Vasti. Queriendo el rey demostrar su gloria, ordena llamar a la reina Vasti con la corona real. La reina desobedece. Se rehúsa a atender el llamado de su esposo. Así como por la desobediencia de Israel el pacto entre Dios y ellos fue anulado, de la misma manera el pacto matrimonial entre el rey Asuero y la reina Vasti es anulado. Dios le dice a Israel, “haré nuevo pacto”, y también, “ellos invalidaron mi pacto”.
El autor de la epístola a los hebreos nos indica de que lo antiguo es reemplazado por lo nuevo, y al igual como el pacto de la gracia en Cristo Jesús reemplaza el pacto de las obras de la ley de Moisés, el matrimonio entre el rey Asuero y la reina Vasti es anulado y la reina reemplazada por Ester. Por la reina Vasti no cumplir en obediencia, el rey Asuero pregunta como <span>conforme a la ley debe ser atendido dicho caso,


 Ester 1:15 RV60
(15)  les preguntó qué se había de hacer con la reina Vasti según la ley,  por cuanto no había cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos.
 A lo que respondió uno de los príncipes frente a todos los gobernantes,

  • Ester 1:19-21 RV60

(19)  Si parece bien al rey,  salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media,  para que no sea quebrantado:  Que Vasti no venga más delante del rey Asuero;  y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.
(20)  Y el decreto que dicte el rey será oído en todo su reino,  aunque es grande,  y todas las mujeres darán honra a sus maridos,  desde el mayor hasta el menor.
(21)  Agradó esta palabra a los ojos del rey y de los príncipes,  e hizo el rey conforme al dicho de Memucán;
 Al rey Asuero y a los príncipes le agradó esta palabra, y fue así. Por decreto Vasti fue destituida de su posición y otra reina se buscó que fuese mejor que ella. La ley de Dios, entregada al pueblo de Israel por medio de Moisés no puede ser revocada. Al igual que las leyes de los reyes de Persia y de Media. El incumplimiento de las ley de Moisés era intolerable, sin misericordia, sin perdón. El hombre de entre el pueblo de Israel que decidiera no vivir conforme a esta ley debía de ser eliminado, no podía ser parte del pueblo de Israel. Israel como nación en el pacto de las obras expresadas en estatutos y ordenanzas, no cumplió y por ende este pacto fue hecho nulo. La decisión estaba hecha, porque el primer pacto fue invalidado, Dios anunció uno nuevo. Este nuevo pacto no sería como el viejo pacto, el cual Israel invalidó. En cuanto a la expresión en el versículo 19, “<span>el rey haga reina a otra que sea mejor que ella”, solamente puedo decir en no mejores palabras lo mismo que el Amado dijo de su amada, “Ábreme,  hermana mía,  amiga mía,  paloma mía,  perfecta mía,”. Por la imputación de la perfección de Cristo a aquellos que fueron escogidos por Dios en él desde antes de la fundación del mundo el amado se expresa de su Iglesia de esta manera. Y por eso y solamente eso, “la nueva reina es mejor que la vieja”.

 

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Los gobernantes exigen justicia y demandan el peso de la ley en contra de la reina Vasti. Dios no puede sufrir que su ley sea quebrantada. Mucho menos con la nube de testigos como lo son todos los principados y potestades en los lugares celestiales. Si el pacto era de obediencia, la desobediencia debe ser castigada. El juez de toda la tierra debe hacer siempre lo que es correcto. Así como Satanás estaba al lado del sacerdote Josué para acusarlo frente a Dios, de la misma manera todos estos príncipes y gobernantes acusaron a Vasti haciendo mención y énfasis en su desobediencia para que el rey tomara las medidas justas en el asunto.
Es a la justicia de Dios que apelan sus gobernantes. Dios desechó a la nación de Israel de la misma manera que el rey Asuero desechó a la reina Vasti. Por desobediencia. En la próxima sección, estaremos viendo claramente cómo el segundo pacto, matrimonio, no es por obras si no por una soberana elección que el rey hace, escogiendo para sí mismo la reina que a él le agrade tener.

Tercera parte

En las últimas dos partes estuvimos viendo como el rey Asuero en su deseo de hacer conocer su sabiduría en el gobierno de su reino a sus príncipes y gobernantes en su imperio, nos ilustra lo que el apóstol Pablo en el libro de efesios 3:10 nos dice que fue el propósito de Dios en Cristo Jesús, el cual es, “demostrar su multiforme sabiduría a los principados y potestades en los lugares celestiales”. De la misma manera el rey Asuero quiere demostrar su gloria a sus príncipes y gobernantes del imperio. También pudimos ver como el pacto de Dios con el pueblo de Israel es tipificado por el pacto de matrimonio entre el rey Asuero y la reina Vasti, y como por la falta de obediencia al pacto, Vasti es desechada y el pacto hecho nulo. Dios habiendo entrado en pacto con la nación de Israel, por ésta no cumplir en obediencia a los estatutos y ordenanzas del pacto, Dios la desecha como esposa y hace nulo el pacto.
 Habiendo culminado con un corto resumen del primer capítulo del libro de Ester quiero avanzar ahora al capítulo dos donde claramente la doctrina de la elección, está irrefutablemente tipificada. El segundo capítulo empieza con el relato del rey Asuero recordándose de lo que había hecho con la reina Vasti y la sentencia que se había dictado contra ella. El rey no va a estar solo, pues quiere compartir su reino con una reina. Así que el rey Asuero decide optar por reunir vírgenes jóvenes de buen parecer de todas las provincias del reino para escoger de entre ellas la que a él mejor le parezca.
 Ester 2:1-2 RV60
(1)  Pasadas estas cosas,  sosegada ya la ira del rey Asuero,  se acordó de Vasti y de lo que ella había hecho,  y de la sentencia contra ella.
(2)  Y dijeron los criados del rey,  sus cortesanos: Busquen para el rey jóvenes vírgenes de buen parecer;

Todas las jóvenes vírgenes que habían de reunirse, debían de ser llevadas a la casa de las mujeres y puestas al cuidado de un eunuco llamado Hegai. Este eunuco tiene una misión muy particular, la cual consiste en preparar a cada una de las jóvenes vírgenes para su encuentro con el rey. Veremos un poco más adelante como este eunuco trato de una manera diferente a Ester, proveyendo le con lo mejor de la casa de las mujeres. En el versículo cuatro podemos apreciar la soberanía del rey en escoger a quien a él le agrade. También podemos ver que al rey le agrada escoger.
 Ester 2:4 RV60
(4)  y la doncella que agrade a los ojos del rey,  reine en lugar de Vasti.  Esto agradó a los ojos del rey,  y lo hizo así.
 Esto le agradó a los ojos del rey y lo hizo así. El haría un llamado a todas las jóvenes vírgenes pero escogerías solamente una para él. Todas las vírgenes aún que siendo sumamente hermosas, la decisión estaría en el rey. Recuerdo las palabras de nuestro Señor Jesucristo cuando en relación a la soberanía de Dios en revelar los misterios del reino a unos y a otros no, mirando al cielo dijo, “Si padre, porque así te agrado”.
 Mateo 11:25-26 RV60
(25)  En aquel tiempo,  respondiendo Jesús,  dijo:  Te alabo,  Padre,  Señor del cielo y de la tierra,  porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos,  y las revelaste a los niños.
(26)  Sí,  Padre,  porque así te agradó.
 Entre todas las jóvenes vírgenes que se recogieron de todo el reino, se encontraba también Ester. La cual fue llevada al palacio de sus para estar a cargo del eunuco Hegai. En el versículo nueve de capítulo dos podemos ver como el Espíritu Santo se encarga de enfatizar la gracia extraordinaria con la cual Hegai trato a Ester. Es importante hacer mención que al contraste con las otras jóvenes vírgenes esta gracia era extra ordinaria. Notemos hermanos que Hegai, en completa contrariedad a la común interpretación de, “Dios no hace acepción de personas”, Ester recibe un trato completamente diferente que el de todas las otras jóvenes vírgenes.

  1. Ester recibe prontamente los atavíos y alimentos.
  2. A Ester se le concede siete doncellas especiales de la casa del rey.
  3. A Ester se le lleva a lo mejor de la casa de las mujeres.

¿Porqué esta diferencia?, ¿Porque el eunuco Hegai, quien tiene todo lo necesario para proveer lo mejor a las vírgenes, se encarga de darle de lo mejor a Ester?.

Ester 2:9 RV60
(9)  Y la doncella agradó a sus ojos,  y halló gracia delante de él,  por lo que hizo darle prontamente atavíos y alimentos,  y le dio también siete doncellas especiales de la casa del rey;  y la llevó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.
 Dice la Biblia que la doncella agrado a sus ojos, que este halló gracia delante del eunuco. Y que fue gracia, lo que hizo que éste la tratara de una manera diferente que a todas las otras.
¿No eran todas las doncellas hermosas, no eran todas vírgenes?
¿Eran estas doncellas libres para irse del palacio?
¿No estaban todas ellas sujetas al llamado, pero sin embargo sin el control de ser elegidas?
Ninguna de estas jóvenes podía hacer algo para ser elegidas, la decisión estaba en el rey.
Esta realidad bíblica, aunque rechazada por muchos, está explícitamente expuesta por todo el nuevo testamento. Aún los que se oponen a la doctrina de la elección, tienden a citar los versículos que claramente enseñan esta verdad. "Muchos son los llamados, más pocos los escogidos." Innumerables son las citas bíblicas que hablan sobre la elección y en el capítulo dos de Ester podemos ver esta doctrina maravillosamente tipificada. Muchas vírgenes fueron llamadas, sin embargo sólo una fue escogida. No depende de las vírgenes, depende del rey. De igual manera no es la esposa de Cristo la que decide por Cristo, más bien es Cristo el que decide por la esposa.
 En el versículo 10 podemos ver que Mardoqueo le había dicho a Ester que no divulgara su parentela, que no dijera que era judía. Ella en obediencia a si hizo.
Del versículo 12 al 14, el autor nos describe el proceso por la cual las doncellas deberían de pasar antes de ser presentadas ante el rey. El cual consistía en, 12 meses conforme a la ley de las mujeres en sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y aceites. No olvidemos que mientras todas estas jóvenes vírgenes estaban pasando por este proceso, Ester estaba pasándolo también pero de una manera diferente, con mucha más atención, muchos más privilegios.
 Ester 2:12 RV60
(12)  Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero,  después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres,  pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos,  esto es,  seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres,

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Cuando a la virgen le tocaba venir al rey, ella podía escoger el atavío o adorno que ella quisiese, y entrar con ello desde la casa de las mujeres para presentarse ante el rey. Todas las vírgenes tenían la oportunidad de escoger lo que quisiesen. Collares de perlas, de oro, de diamantes, etc. Y una vez que la virgen venía por la tarde a donde el rey, a la siguiente mañana pasaba a la segunda casa de las mujeres, donde debía aguardar hasta que el rey, si así lo deseaba, la llamara de nuevo.
 Ester 2:13-14 RV60
(13)  entonces la doncella venía así al rey.  Todo lo que ella pedía se le daba,  para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey.
(14)  Ella venía por la tarde,  y a la mañana siguiente volvía a la casa segunda de las mujeres,  al cargo de Saasgaz eunuco del rey,  guarda de las concubinas;  no venía más al rey,  salvo si el rey la quería y era llamada por nombre.

Cuando le llegó el tiempo a Ester de presentarse ante el rey, el versículo 15 nos dice que en ninguna cosa procuró si no lo que él les dijo Hegai el guarda de las mujeres. Pudiendo Ester escoger lo que quisiera para poder de alguna u otra manera ejercer alguna influencia en el rey para que la escogiera a ella, decide no escoger nada sino el dejarse completamente a la dirección de Hegai.
¿Quién mejor que el guarda de las mujeres del rey para saber los gustos del rey? Hegai, el guarda de las mujeres del rey. Y es Ester quien cayó en gracia ante Hegai. De entre todas las vírgenes, Ester es la preferida de Hegai, y él va a hacer todo lo posible para que Ester sea escogido. Qué hermosa tipificación de la obra del Espíritu Santo de Dios, el cual por gracia solamente, se encarga de ataviar, adornar, perfeccionar de entre todas las personas del mundo, a los escogidos de Dios, a la novia de Jesucristo. De la misma manera que Hegai conoce los gustos del rey, el Espíritu Santo de Dios conoce todo sobre Dios. Aunque Ester era una simple joven virgen, Hegai se encargó de prepararla para que fuese la nueva esposa del rey.
 Romanos 11:33 RV60
(33)  ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!  ¡Cuán insondables son sus juicios,  e inescrutables sus caminos!
 Los verdaderos hijos de Dios, no buscan tratar de manipular a Dios para que Dios los escoja. Ellos saben que solamente el Espíritu de Dios puede moldearlos y prepararlos para ser asertos y el Amado Cristo Jesús, ya no es saben que no pueden hacer nada, ni tienen nada en sí mismos para que Dios los escoja. He aquí el gran problema con la doctrina de la elección según el arminianismo. Todas las vírgenes tratan de manipular al rey para que las escoja. Pero Ester no, ella sabe que no depende de ella, que no depende del que más corre ni del que más quiere, sino del rey, quien escogerá a quien él quiera. No es por obras para que nadie se gloríe. Por lo tanto el autor enfatiza en la decisión de Ester de dejarse llevar completamente por Hegai, pues ésta sabe que no depende de ella, de la misma manera que los hijos de Dios saben que no depende de ellos ser elegidos, mucho menos por sus obras, sino por la soberana y libre elección de Dios.
Los siguientes versículos claramente demuestran la intención de Dios en resaltar su soberanía en la elección de quienes han de ser salvos y quienes no, su libertad en escoger a quien demostrar misericordia y a quién no. Es prerrogativa de Dios, y no de los hombres.
 Romanos 9:15-16 RV60
(15)  Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia,  y me compadeceré del que yo me compadezca.
(16)  Así que no depende del que quiere,  ni del que corre,  sino de Dios que tiene misericordia.
 Así como en el libro de romanos vemos este controversial concepto divino, vemos esta realidad tipificada en los siguientes versículos,

Ester 2:17 RV60
(17)  Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres,  y halló ella gracia y benevolencia delante de élmás que todas las demás vírgenes;  y puso la corona real en su cabeza,  y la hizo reina en lugar de Vasti.
 Este versículo explícitamente indica que el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres y que la gracia y la benevolencia del rey fueron hacia Ester más que a las otras vírgenes. ¿Por qué a Ester, y no a las otras, si… como citan algunos fuera de contexto, "Dios no hace acepción de personas"?. La respuesta indudable debe siempre ser, "Si padre porque así te agrado."

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Para que podamos comprender bien el capítulo tres del libro de Ester, es necesario que estudiemos un poco lo que la Biblia tiene que decir sobre el pueblo de Amalek. La razón porque debemos estudiar un poco sobre Amalek es porque Amán, nos dice este capítulo, era agageo, o descendiente del rey Agag. Es muy importante que nunca ignoremos aún los más pequeños detalles los cuales la Biblia nos pueda dar dentro de sus historias ya que cada detalle está perfectamente diseñado por Dios para iluminarnos con más efectividad. No hay detalles insignificantes dentro de la palabra de Dios. Aún el largo y para muchos aburrido listado de nombres que podemos encontrar dentro de libros como números y crónicas, contienen en sí verdades espirituales e invaluable información. El primer lugar donde podemos ver información que nos pueda ayudar a comprender el capítulo tres del libro de Ester, es en el libro de éxodo capítulo 17. Cuando el pueblo de Israel había salido de la esclavitud en Egipto, llegaron a Refidim. El versículo ocho de dicho capítulo nos dice que Amalec peleó contra ellos en este lugar. La batalla duró hasta el atardecer y el versículo 16 nos dice que Jehová dijo que tendría en guerra con Amalec de generación en generación. Durante todas las generaciones Dios tendría siempre guerra contra Amalec. El libro de Deuteronomio capítulo 25 versículo 17-19, podemos encontrar un poco más de información sobre esta batalla, y la manera en que se efectuó.
 Deuteronomio 25:17-19 RV60
 (17)  Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino,  cuando salías de Egipto;
(18)  de cómo te salió al encuentro en el camino,  y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti,  cuando tú estabas cansado y trabajado;  y no tuvo ningún temor de Dios.
(19)  Por tanto,  cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor,  en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas,  borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo;  no lo olvides.
 Dios a través de su siervo Moisés le dice al pueblo de Israel que se acuerde de lo que Amalec le hizo como se encontró con ellos después que habían salido de Egipto y el encuentro con ellos consistió en aprovecharse de la debilidad de Israel. En ocasiones podemos ver como Dios se dirige hacia el pueblo de Israel en forma singular. El pueblo escogido de Dios es un solo pueblo, y Dios cuando le habla a Israel, le está hablando a todos los que pertenecen a este pueblo. Amalec se aprovechó de la debilidad de Israel. Todos los enfermos, los ancianos, los cansados y trabajados fueron el objeto de provecho para el pueblo de Amalec. Por esto, por no haber temido a Dios, Dios le ordena a su pueblo que debe borrar la memoria de Amalec de debajo del cielo. Una vez que Israel entré a la tierra prometida debe asegurarse de destruir por completo a Amalec.

 

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Otro importante detalle que podemos ver con respecto a Amalec, es en el famoso relato del rey Saúl y el profeta Samuel. En primera de Samuel capítulo 15 la Biblia nos enseña como Saúl como rey fue desechado por no haber cumplido con esta orden de parte de Dios. Cuando Dios le dijo a Saúl que fuera y destruyera a todo el pueblo de Amalec sin tener misericordia de ninguno sino que matara a todos los hombres, mujeres, niños, ganado, etc., Saúl decidió dejar vivo al rey Agag. Esto le costó el reino al rey Saúl. Aunque son muchos los que ponen el énfasis en la desobediencia de Saúl, fallamos en no comprender que Amalec representa la depravación natural de todo hombre incluyendo los hijos de Dios. De la misma manera que Amalec se aprovecha de la debilidad de Israel, el diablo se aprovecha de la debilidad de nuestra carne. El cristiano por más cristiano que sea siempre tiene un punto débil. Como Aquiles tenía el tobillo como su debilidad, el hijo de Dios tiene la carne o concupiscencia como debilidad suya. Por eso el libro de Deuteronomio nos cuenta sobre cómo Amalec se aprovechó de la debilidad de Israel. Ahí es donde atacó Amalec, y de igual manera ahí es donde ataca el diablo a los hijos de Dios, en la debilidad del cristiano, la concupiscencia (deseos y pasiones pecaminosas en el viejo hombre). Cuando Dios le dice a Israel que tendrá guerra contra Amalec de generación en generación, no se está diciendo a nosotros los cristianos de que ni la carne ni la sangre heredaran el reino de los cielos, y que Dios siempre tendrá guerra contra las pasiones y deseos desordenados del viejo hombre. Que nosotros como su pueblo escogido tendremos continuamente de guerra contra el viejo hombre y sus pasiones y sus deseos. Y debemos continuamente negarnos a nosotros mismos, ahí está la batalla, ahí está la guerra, ahí está la victoria contra la carne y sus pecaminosos deseos. Amalec se aprovecha de la debilidad de Israel, y de igual manera Satanás se aprovecha de la debilidad de nuestra carne. No es por nada que Jesucristo nos ilumina con respecto a esta realidad cuando en el jardín de los olivos nos dice, “ el espíritu está dispuesto más la carne es débil”.
 Amán era descendiente del rey Agag y por eso nos dice el capítulo tres que Amán era agageo. Éste detalle es crucial para poder comprender el odio de Amán hacía el pueblo de Israel. Amán representa Amalec, pueblo que odia al pueblo de Dios. Un pueblo que quiere eliminar al pueblo de Dios debido a que el pueblo de Dios tiene la responsabilidad de parte de Dios, de continuamente, de generación en generación buscar eliminarlo por completo. Esto es una ilustración de la responsabilidad de todo hijo de Dios de pelear y luchar contra el viejo hombre y sus pasiones y deseos desordenados y pecaminosos. De generación en generación el cristiano mientras esté en este cuerpo mortal, tendrá siempre que luchar y batallar contra Amalec.
 No fue así con Jesucristo mientras estuvo en la tierra. El Hijo de Dios a diferencia del resto de los hombres, no era esclavo del pecado. Su carne o cuerpo, no estaba inclinado de continuo solamente hacia el mal. Mientras en la carne, Jesucristo jamás pudiese haber caído en tentación, ya que los que caen en tentación, caen debido a que su corazón está inclinado hacia el mal. Y Dios no puede ser tentado. Satanás habrá pensado y creído que la carne del Dios-Hombre sería el medio para su propia derrota ya que por estar en la carne el Hijo de Dios caería víctima de sus tentaciones. El ángel negro se equivocó. Todo esto lo podemos ver ilustrado en el hecho de que todos se inclinaban ante Amán. Todos le rendían obediencia Amán. Todos menos uno, Mardoqueo.
De esta manera Mardoqueo tipifica a nuestro Señor Jesucristo y su victoria ante toda tentación.
 El instrumento que siempre ha empleado Satanás en su afán de destruir a los hombres es la divina ley de Dios, la cual por la debilidad de la carne, los hombres no logran cumplir a perfección y por consiguiente les produce una muerte segura ya que lo exige. Satanás emplea la ley para condenar al ser humano debido a que la misma exige perfección, y sabiendo este que ningún ser humano es capaz de cumplirla a perfección, la utiliza para acusarlos ante Dios exigiendo de Él la pena máxima la cual es la muerte eterna.  Los estatutos de la ley de Dios son muy exigentes para la raza humana la cual se encuentra en un estado de completa depravación debido a la entrada del pecado por medio del primer hombre Adán. Satanás sabe esto. Satanás sabe que Dios es justo y debe siempre ejercer justicia. La ley entonces se convierte para Satanás en un instrumento para buscar la condenación de los seres humanos. Esta realidad se ve ilustrada en la condenación del pueblo de Israel a través de la ley del rey la cual Amán le incitó a que decretara. Aunque todos los seres humanos que son o serán condenados lo son por haber transgresado contra esta ley, la historia de Ester relata el caso el cual es específico solamente para los hijos de Dios. Todos los seres humanos están bajo esta ley. La diferencia que existe entre los hijos de Dios y el resto de la humanidad, es que los hijos de Dios son absueltos por medio de Cristo Jesús de esta ley mientras que los otros no. Nosotros debemos siempre tener en cuenta que el libro de Ester relata la redención de los hijos de Dios. Los hijos de Dios también estaban en un tiempo en la misma condición que el resto de la humanidad, como dicen las escrituras,”muertos en sus delitos y pecados”. La historia de Ester nos enseña la manera en que fueron redimidos los hijos de Dios, pero a la vez nos enseña la manera en que se pierden los que no lo son. Los que se pierden se pierden porque no cumplieron la ley a perfección. Es la ley de Dios la que los condena. El libro de Ester demuestra como Dios en su multiforme sabiduría, cumple su propia ley por sus hijos. Ahora volvamos al tema…
Amán en su afán de destruir al pueblo de Israel, se aferró de la ley del rey para por medio de ella condenar a muerte al pueblo de Israel. Esto es precisamente lo que Satanás pretendía lograr con los hijos de Dios.  Aman emplea la ley del rey de la misma manera que el príncipe obscuro emplea la ley de Dios. Como Dios es el juez de toda la tierra y debe siempre hacer justicia, y como los hombres no pueden cumplir con la ley de Dios, y la paga del pecado es la muerte, la muerte reina sobre ellos de la misma manera que reina sobre todo ser humano debido a que ninguno puede cumplir con las exigencias de dicha ley. Este es el medio por el cual Satanás ejerce dominio de muerte sobre todo ser humano. Pero así como en la historia relatada en el libro de Ester, así también es la historia de la obra redentora en Cristo Jesús por medio del cual Dios ha librado de esclavitud a la muerte a su pueblo escogido.
 Satanás se aprovecha de la carne con sus pasiones y deseos pecaminosos, la concupiscencia del corazón natural del hombre, para acusar a los hijos de Dios. Esto lo vemos cuando Amán acusa al pueblo de Dios ante el rey. Amán le dice de esta manera al rey,
 Ester 3:8 LBLA
(8)  Y Amán dijo al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de las de todos los demás pueblos, y, así que no conviene al rey dejarlos vivos .

Notemos como dice el divino autor, no guardan las leyes del rey. No guardan las leyes del rey. Esta es la razón por la cual el pueblo se va a encontrar bajo condenación, “por no guardar las leyes del rey”.  Y porque no guardan las leyes del rey el rey aprueba su condenación. Esto es para poder ilustrar la realidad de que “la mucha letra mata”, refiriéndose a la ley de Dios. La ley los condena porque no la cumplen, y esto por la debilidad de la carne. Recordemos como Dios anteriormente en el libro de éxodo y en el libro de Deuteronomio nos hace saber que Amalec se aprovechó de la debilidad de Israel. Ciertamente no hay detalles insignificantes en la divina palabra de Dios. El versículo 10 de dicho capítulo nos enseña que el rey le entregó su anillo a Amán para que fuese escrita una ley la cual los condenara. Y debido a que era verdad que no cumplían la ley del rey, esa misma ley los condenó a la muerte. Por culpa de Amán el rey por medio de su propia ley condena al pueblo de Israel de la misma manera que por la culpa de la carne, Dios por medio de su propia ley condena a su propio pueblo. Pero no por mucho tiempo, recordemos que este libro relata la historia de la redención. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero éramos destinados a la salvación. En el libro de Ester Dios nos enseña como estábamos ante El y su ley, debido a la debilidad de nuestra carne y como logró sacarnos de esa condición. Por su propia ley estábamos bajo condenación, pero El en su multiforme sabiduría se encargó de remediar eso. El Evangelio de Jesucristo nos relata como Dios, siendo eternamente justo, justifica al impío y a la vez permanece justo. Dios justamente justifica al impío, al cargar el mismo la condenación.
Una vez que la ley había sido confeccionada, la misma fue promulgada por todos los confines del reino.
De esta misma manera la ley de Dios o en las conciencias de los hombres(gentiles) o por escrito(judíos), ha salido por todo el reino de Dios, encerrándolos a todos bajo su condenacion.
 Ester 3:15 LBLA
(15)  Salieron los correos apremiados por la orden del rey. El decreto fue promulgado en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amán se sentaron a beber, la ciudad de Susa estaba consternada.
Próximamente estaremos viendo como la desafiante actitud de Mardoqueo ante Aman nos ilustra el triunfo de Jesucristo ante las tentaciones de Satanás mientras estuvo en la carne.

 

Pronto mas...

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